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Reglas de la definición

Hay cierto conjunto de reglas tradicionales en lo referente a la definición por género y diferencia. No constituyen una receta que nos permitirá construir buenas definiciones sin tener que pensar, pero son valiosas como criterio para estimar las definiciones, una vez propuestas. Hay cinco de esas reglas, que se aplican principalmente a las definiciones lexicográficas.

Regla 1: La definición debe indicar los atributos esenciales de la especie.
Así formulada, esta regla parece un poco enigmática, pues en sí misma, una especie tiene los atributos que tiene y ninguno es más 'esencial' que otro. Pero si comprendemos adecuadamente la regla, como referida a términos, su sentido es claro. Hemos hecho ya la distinción entre la connotación objetiva de un término y su connotación convencional, y hemos dicho de esta última que consiste en aquellas propiedades cuya posesión o carencia constituye el criterio convencional mediante el cual decimos si un objeto es denotado o no por el término. Así, forma parte de la connotación objetiva de 'círculo' encerrar un área mayor que cualquier otra figura plana cerrada de igual perímetro. Pero definir la palabra 'círculo' por esta propiedad sería violar el espíritu o la intención de nuestra primera regla, porque no es la propiedad que se ha acordado significar con esa palabra. La connotación convencional es la propiedad de ser una figura plana cerrada cuyos puntos son todos equidistantes de otro punto dado llamado centro. Definirla en estos términos es indicar su 'esencia' y adecuarnos, así, a la primera regla. En la terminología que estamos usando, quizás una manera mejor de formular la regla sería: "La definición debe indicar la connotación convencional del término que se quiere definir".
Debe tenerse bien en cuenta que no es necesario que la 'connotación convencional' de un término sea una característica intrínseca de las cosas que denota, sino que puede también referirse al origen de las mismas, a sus relaciones con otras cosas, a los usos a los que están destinadas, etc. Así, la palabra 'estradivarios', que denota un cierto número de violines, no necesita connotar alguna característica física real compartida por todos esos violines y no poseída por ningún otro, sino que tiene la connotación convencional de ser un violín hecho en el taller de Cremona, de Antonio Stradivari. Así también, los gobernadores no son física o mentalmente distintos de los otros hombres, sino simplemente están relacionados a ellos de manera diferente. Finalmente, la palabra 'zapato' no puede definirse exclusivamente por las formas o los materiales de las cosas que denota; su definición debe incluir también una referencia al uso para el cual está destinado, como cobertura externa para el pie.

Regla 2: La definición no debe ser circular.
Es obvio que si el definiendum mismo aparece en el definiens, la definición solo aclarará el significado del término definido para aquellos que ya lo conocen. En otras palabras, si la definición es circular, fracasará en su propósito, que es explicar el significado del definiendum. Cuando se aplica esta regla a la definición por género y diferencia específica, debe entenderse, no solamente que proscribe la aparición del definiendum en el definiens, sino también la de cualquier sinónimo de él. La razón para dar esta interpretación es que si se supone la comprensión de un sinónimo, entonces es posible dar una definición por sinonimia, en vez de usar la técnica más poderosa, pero más complicada, de la definición por género y diferencia específica.

Regla 3: La definición no debe ser demasiado amplia ni demasiado estrecha.
Esta regla afirma que el definiens no debe denotar más cosas que las denotadas por el definiendum, ni tampoco menos. Evidentemente, esta consideración no se aplica cuando damos una definición estipulativa, pues en tales casos el definiendum no tiene ningún significado aparte de su definición y, por tanto, la regla 3 no puede violarse. Por supuesto que si es obedecida la primera regla, también la tercera debe serlo, pues si el definiens realmente transmite la connotación convencional del definiendum, ambos deberán ser equivalentes en la denotación.
Se cuenta que los sucesores de Platón en la Academia de Atenas dedicaron mucho tiempo y meditación al problema de definir la palabra 'hombre'. Finalmente, decidieron que significaba bípedo implume. Estaban muy satisfechos de esta definición, hasta que Diógénes desplumó un pollo y lo arrojó dentro de la Academia por encima de la muralla. Era indudable que se trataba de un bípedo implume, pero era también indudable que no se trataba de un hombre. El definiens era demasiado amplio, pues denotaba más que el def iniendum. Después de pensar nuevamente el asunto, los académicos agregaron al definiens la expresión 'con uñas amplias'. La regla 3 es difícil de observar. Otra violación de esta regla, en la dirección contraria, sería definir la palabra 'zapato' como cobertura de cuero para el pie humano, pues así como hay zapatos de cuero, también los hay de madera. Esta definición de la palabra 'zapato' es demasiado estrecha, pues hay objetos denotados por el definiendum que no son denotados por el definiens.

Regla 4: La definición no debe formularse en un lenguaje ambiguo, oscuro o figurado.
Es indudable que deben evitarse los términos ambiguos al formular una definición, pues si el mismo definiens es ambiguo, obviamente la definición no logrará cumplir su función de explicar el definiendum. Puesto que el propósito de la definición es aclarar el significado, el uso de términos oscuros frustra tal propósito. Claro está que la oscuridad es una cuestión relativa. Palabras que son oscuras para los niños son razonablemente claras para la mayoría de los adultos, así como términos que son oscuros para los legos son, en cambio, completamente familiares para los especialistas de un campo determinado. Considérese, por ejemplo, la definición de 'dinatrón oscilador': circuito que emplea una curva de volt-ampere de resistencia negativa para producir una corriente alterna (Fundamentáis of Engineering Electronics, de W. G. Dow, Nueva York, 1937, página 331). Para el lego esta definición es terriblemente oscura; es perfectamente inteligible para el estudiante de ingeniería electrónica al cual está destinada. Tal definición no es oscura, sino técnica. En cambio, en los problemas no técnicos, usar un lenguaje oscuro es tratar de explicar lo desconocido por algo más desconocido aún, procedimiento realmente fútil. Un buen ejemplo de oscuridad que frustra toda intención explicativa se encuentra en la definición que da Herbert Spencer de 'evolución', a la que caracteriza como :

Una integración de la materia y una concomitante culpación del movimiento, durante las cuales la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una heterogeneidad definida y coherente, y durante las cuales, también, el movimiento conservado sufre una transformación paralela.

Otro ejemplo de definición oscura citado a menudo es la famosa segunda definición del doctor Samuel Johnson de la palabra "red", según la cual significa cualquier cosa hecha con vacuidades intersticiales.
Una definición que use un lenguaje figurado o metafórico puede transmitir ciertos sentimientos respecto del uso del término que se quiere definir, pero no logra dar una explicación clara del significado del definiendum. Así, definir 'pan' como el sustento para la vida explica muy poco el significado de esta palabra. A menudo las definiciones figuradas tienen un carácter humorístico, por ejemplo cuando se define 'anillo de bodas' como un torniquete matrimonial destinado a parar la circulación, o la definición de 'discreción' como algo que adquiere una persona cuando ya es demasiado vieja para que le sea de alguna utilidad. A veces, las definiciones persuasivas son principalmente figuradas, como en la definición de 'prejuicio' que da el liberal, según la cual es estar por debajo de aquello por encima de lo cual no podemos estar. Pero una definición que contiene un lenguaje figurado, por divertida o persuasiva que sea, no puede servir para dar una explicación seria del significado pre-cisj) del término que se quiere definir.

Regla 5: La definición no debe ser negativa, cuando puede ser afirmativa.
La razón para dar esta regla es que una definición debe explicar lo que un término significa, y no lo que no significa. La regla es importante porque para la gran mayoría de los términos hay demasiadas cosas que no significan para que una definición negativa pueda abarcarlas a todas. Definir la palabra 'canapé' diciendo que no es una cama y no es una silla, es fracasar lamentablemente en la explicación del significado de la palabra, pues hay otras infinitas cosas que la palabra no significa. Por otra parte, hay muchos términos que son esencialmente negativos en su significado y que requieren una definición negativa. La palabra "huérfano' designa a un niño que no tiene padres vivos; la palabra 'calvo' indica el estado caracterizado porcia ausencia de cabellos sobre la cabeza, etc. A menudo, la elección entre una definición afirmativa y otra negativa es simplemente una cuestión de elección de las palabras. No hay mucho fundamento para optar por definir la palabra 'borrachín' como persona que bebe excesivamente, en lugar de definirla como persona que no es moderada en el beber. Debe destacarse que aun cuando sea permisible una definición negativa, el def iniens no debe ser totalmente negativo, como en la ridicula definición de 'canapé' mencionado antes, sino que debe tener una mención 'afirmativa' del género y una caracterización negativa de la especie, en la que se descarten todas las otras especies del género mencionado. Solo en casos excepcionales hay tan pocas especies del género dado que pueda resultar conveniente mencionarlas y descartarlas en una definición negativa. Puesto que solamente hay tres especies de triángulos, cuando se divide el género según las longitudes relativas de los lados, una definición totalmente adecuada de 'triángulo escaleno' es: triángulo que no es isósceles ni equilátero. Pero no podemos definir la palabra 'cuadrilátero' como un polígono que no es un triángulo, ni un pentágono, ni un hexágono, etc., pues hay demasiadas especies del género polígono que sería necesario excluir. En general, deben preferirse las definiciones afirmativas a las negativas.