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La composición

La expresión 'falacia de composición' se aplica a dos tipos de razonamientos inválidos íntimamente relacionados entre sí. El primero puede describirse como el razonar falazmente a partir de las propiedades de las partes de un todo, a las propiedades del todo mismo. Un ejemplo muy evidente de esta falacia consistiría en argüir que, dado que todas las partes de una cierta máquina son livianas de peso, la máquina 'como un todo' es liviana. El error se hace manifiesto cuando consideramos que una máquina muy pesada puede estar compuesta por un gran número de partes livianas. Sin embargo, no todos los ejemplos de este tipo de falacia de composición son tan obvios. Algunos son engañosos. He oído sostener seriamente que, puesto que cada escena de una determinada obra de teatro era un modelo de perfección artística, la obra como un todo era artísticamente perfecta. Pero, esto es una falacia de composición, tanto como lo sería argüir que como cada uno de los jugadores de un equipo es un atleta descollante el equipo debe ser un equipo extraordinario. El primer tipo, de falacia de composición se comete cuando se infiere que un todo tiene una cierta propiedad a partir de la premisa de que cada parte constituyente de este todo tiene la propiedad en cuestión.
El segundo tipo de falacia de composición es estrictamente paralelo al que acabamos de describir. En este segundo caso, el razonamiento falaz procede a partir de las propiedades de los miembros o elementos individuales de una colección a las propiedades poseídas por la clase o colección como tal Podríamos considerar esta falacia corno un equívoco debido al verbo ser pues, en relación con esta falacia, podemos distinguir dos sentidos de este verbo. La frase "Los hombres son mortales" significa que cada uno de los miembros de la clase de los hombres es mortal Aquí, el verbo está usado en un sentido distributivo, pues se predica una propiedad de los hombres tomados separadamente como miembros de la clase de los hombres. Pero el verbo "ser" puede usarse también en el sentido colectivo, como en el enunciado igualmente verdadero "Los hombres son numerosos". Es bien claro que en este caso no predicamos de cada hombre la propiedad de ser numeroso, pues esto simplemente carecería de sentido. Se entiende que la propiedad de ser numerosos se prédica de los hombres colectivamente, de la clase o colección como un todo. De igual modo, en el enunciado uLos roedores tienen cuatro patas", predicamos esta propiedad de los roedores distributivamente, esto es, afirmamos que cada roedor tiene cuatro patas. Pero el enunciado "Los roedores se hallan ampliamente difundidos por la Tierra", estamos hablando de los roedores colectivamente; ciertamente, no se pretende afirmar que cada roedor se halla ampliamente distribuido sobre la Tierra, sea lo que fuere lo que esto pueda significar. Este segundo tipo de falacia de composición puede ser definido como la inferencia no válida por la cual, lo que puede ser predicado con verdad de una clase distributivamente, también puede ser predicado con verdad de esta clase colectivamente. Así, las bombas atómicas lanzadas durante la Segunda Guerra Mundial hicieron más daño que las bombas ordinarias, pero solo distributivamente. Cuando las dos clases de bombas son consideradas colectivamente, la relación se invierte, pues se lanzaron muchas más bombas del tipo convencional que atómicas. Ignorar esta distinción en un razonamiento originaría una falacia de composición.
Estas dos variedades de falacias de composición, aunque semejantes, son en realidad distintas, debido a la diferencia que hay entre una simple colección de elementos y el todo construido a partir de sus elementos. De este modo, una mera colección o clases de partes no es una máquina; una mera colección o clase de ladrillos no es una casa ni una pared. Una totalidad, como una máquina, una casa o una pared, tiene sus partes organizadas o dispuestas de cierta manera definida. Y puesto que los todos organizados y las simples clases o colecciones son cosas distintas, así también son diferentes las dos versiones de la falacia de composición, pues una procede del todo a sus partes y la otra de las clases a sus miembros o elementos.